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La Cumbrecita, un paraíso botánico a solo 38 kilómetros de Villa General Belgrano

Por Gisela M. Costa – Dipl. en Gestión Pública del Turismo

 

La Cumbrecita está justo en el lugar de las Sierras Grandes donde uno piensa que ya no va a encontrar nada más… Luego de recorrer los 38 km que la separan de Villa General Belgrano y haber pasado por Atos Pampa, Inti Yaco y Villa Berna, nuestros ojos se impregnarán de paisajes de pinares y campos de altura.

Esta localidad de ensueño fue fundada en el año 1934 por Helmut Cabjolsky, quien a fuerza de sueños y tesón, convirtió aquel campo rocoso de 500 hectáreas en el paraíso botánico que es hoy y, que sin dudas, es la esencia de este pueblito de montaña. Caminando por sus callecitas peatonales se puede sentir la frescura, los aromas y los sonidos del bosque de robles, abedules, cipreses, castaños, retamas, helechos y zarzamoras.

Atraídas por la disponibilidad de alimento y la vegetación, poco a poco las aves fueron anidando en este lugar, y en cualquier paseo podemos ver zorzales, carpinteros, benteveos, cabecitas negras, pechos colorados, chingolos. Y al atardecer se asoman búhos y lechuzas para cazar algún ratoncito desprevenido, y quizás tengamos la suerte de cruzarnos con alguna liebre o zorro…

Caminando por aquí, cualquiera podría sentirse dentro de un cuento de hadas, esos que hablan de los bosques y ni hablar de los simpáticos honguitos de color rojo y blanco que empiezan a asomar en el suelo luego de las lluvias de verano.

Este pueblo de 1.450 metros de altura es el más alto de la provincia e invita a ser disfrutado pasando aquí un día completo (como mínimo!) y de ser posible más tiempo ya que hay muchos paseos para realizar desde aquí. Pero eso lo dejamos para otra nota, cuando hablemos de estos honguitos de los cuentos llamados Amanita muscaria…